
Esta foto me impresionó mucho cuando la vi y me ha llevado a hilar y a escribir esto.
Llevo unos días hablando con amigos, conocidos y desconocidos y todos hablan de lo mismo, de lo solos que se encuentran. Es esa soledad de amor de lo que hablan, no de aislamiento ni de no contar con nadie. Muchos tienen amigos, familia, compañeros de trabajo, no les falta con quién relacionarse, pero les falta su otra mitad. Aquélla con quien compartir lo más íntimo, aquélla a quien besar, a quien acariciar, a quien sentir muy cerca, a quien poder abrazar...
Digo aquélla por lo de la otra mitad, pero no hay género. Tanto hombres como mujeres nos dolemos de lo mismo, porque no es queja, es más profundo, es un deseo enorme de compartir, de querer, de amar, de envejecer junto a alguien.
Soluciones? Las tenemos cada uno dentro de nosotros mismos, y sólo nosotros podremos encontrarlas. Pero hay algo que sí es cierto, que deberíamos mirar bien dentro y quizá ser menos egoístas, menos exigentes, dar más sin esperar a que nos den, no esperar grandes amores que nos revolucionarán, no, sino ser felices con lo pequeño, apreciar lo que tenemos y disfrutarlo, y es posible que entonces sepamos ver.







