viernes, 29 de julio de 2011

Verano

He estado más de un mes alejada del blog, la vida nos lleva por donde desea ella, no por donde nosotros querríamos a veces. No han sido días extraordinarios, ni para bien ni para mal. He hecho muchas cosas, avanzado en mi proyecto, aprendido cosas útiles para ser cada vez más independiente, y más cosas que ahora os voy a ir contando.

Lo primero y más importante, es que mis hijos terminaron bien sus estudios, los tres, cada uno en lo suyo. Y podéis imaginar cómo de orgullosa me siento. Pasan limpios al siguiente y, aunque es su obligación, me enorgullece y me encanta ver que se lo toman en serio. Están labrándose su futuro.

Por otro lado, sigo avanzando en mi proyecto, ya tengo el material para trabajar con las personas que necesiten mis servicios, tengo también el dossier que entregaré para que los conozcan y las tarjetas que repartiré a diestro y siniestro para que puedan llamarme. Fui a indagar en los hospitales públicos, y me encontré con buena acogida, pero desgraciadamente, poco pueden hacer de forma directa. Me orientaron para ir a los privados, y esa será mi misión en septiembre. Ya os mostraré cómo han quedado las tarjetas.

He aprendido a cambiar cisternas, sí, puede parecer tonto, pero por cambiar el mecanismo de una cisterna querían cobrarme 50 euros, material aparte, y veréis, no están los tiempos para derrochar. Así que una amiga mía, que sí sabía hacerlo, me ha enseñado, y me ahorré todo ese dinero, y no sólo eso, ahora, si surgiera cambiar otra, ya sé hacerlo sola. Mis conocimientos de fontanería crecen, si sigo así, me ofreceré para hacer chapuzas, y me hago de oro!!

Este mes de Julio mi hijo pequeño ha estado 15 días en un campamento. Era la primera vez que estaba solo, sin amigos, sin conocer a nadie y yo tenía mis dudas y mis miedos. Me equivoqué, se lo ha pasado fantástico, ha hecho amigos, ha ligado on una niña, ha aprendido muchas cosas, ha sido responsable de su material y su ropa, ha crecido y se lo ha pasado genial, tanto que no quería volver a casa. Aunque le he echado mucho de menos, me alegro de que fuera y disfrutara tanto, ya que todo el verano en casa se hace muy pesado.

Otra cosa buena que estoy haciendo es adelgazar, ya he perdido cinco kilos, no es que sea mucho en la enorme cantidad que debo perder en total, pero es el principio, ya veremos a ver si sigo con este ritmo o no. Lo malo es que me he estancado un poco, y es pronto para ello. Sigo a rajatabla la dieta, pero llevo una semana y media que no pierdo nada. Empezaré a hacer ejercicio más continuado en septiembre y durante agosto me moveré todo lo que pueda sin morirme por el calor.

Y por ahora, nada más, en la próxima entrada os contaré el concierto de guitarra clásica al que fui el día 27, una maravilla, pero eso ya llegará….

domingo, 12 de junio de 2011

Desolación

De nuevo me rechazaron para el trabajo. Cada día que pasa es más complicado encontrar, los años suman y el rechazo aumenta con ellos. Sigo con mi proyecto, pero tampoco veo mucha esperanza. Hoy es un día negro a pesar de que el sol brilla con fuerza.

Hace poco escribí algún poema, uno de ellos expresa lo que ahora mismo siento:


DESOLACIÓN

Un profundo y gélido vacío
ha cubierto mi interior
con un manto oscuro,
despojando de sentido mi existencia.

Me invade un silencio
glacial, devastador,
que me empuja a ser cobarde
ante los desaires de la vida.
Exhausta de estériles esfuerzos,
me rindo desde el inicio
por saberme derrotada.

Sólo deshaciendo el hechizo
de esta negra atadura,
que me obliga a vagar desorientada,
caigo rendida cada noche.
Y dormida soñaré con todos los colores
para enfrentarme a un nuevo día, mañana....

Dasena- Mayo 2011

martes, 7 de junio de 2011

No más silencio

Martin Luther King, dijo:

"Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas."

Quizá tengamos que cambiar la frase. Es posible que la esperanza ya haya surgido? Confiemos en que no sea un espejismo lo que estamos viviendo y sigamos "indignados" el tiempo que sea necesario.

Como dice José Luis Sampedro en su libro "Escribir es vivir" (2005, recomiendo su lectura):

"Que mi voz sólo llega hasta esa puerta, pues bien; que cuando salgo en la tele llega más lejos, mejor, pero hoy no debemos callarnos. Cada cual en su lugar y a su nivel debe hacer lo que pueda."

viernes, 3 de junio de 2011

Reinventarme

Nada ha cambiado, sin embargo lo veo diferente. Es la perspectiva que da el tiempo. Ayer hablé con el que va a ser mi abogado, y me ha gustado mucho. Nada de paños calientes, la realidad cruda, las opciones sin florituras y poniéndonos en el peor de los casos. Asunción de la realidad, opciones, pros y contras, y a seguir luchando. Hay algo que tengo muy claro, aún en la peor de las situaciones, prima el bienestar de mi hijo, aunque me duela. Y en eso estoy.

Esta mañana fui a entregar los papeles para un trabajo de intérprete de francés, es el tercer año que los presento, a ver si es cierto esto de que a la tercera va la vencida! Y cuando volví a casa, después de visitar a una amiga y hacer otras cosas, era ya mediodía. La mañana ha sido soleada, pero no calurosa. El sol ha estado presente e iluminaba sin cegar, era cálido. Al llegar a casa y bajar del coche me ha llegado el olor que me recuerda que el verano ya está aquí. Olor a pino, a madera, a hierba, y matizándolos todos, predominando sin ahogarlos, el de la pimienta. Me embriaga ese aroma. Ojalá pudiera envasarlo para conservarlo conmigo siempre! La foto es del árbol de casa que lo produce, la falsa pimienta. Tarde o temprano, me iré de aquí, y quisiera poder llevarlo conmigo. Desde que desperté a la vida de nuevo, hace cinco largos años, es el aroma que me recuerda que estoy viva y que merece la pena seguir estándolo.

Siento que dejo atrás parte de la angustia, que me renuevo para reinventarme otra vez. Reúno fuerzas para afrontar otra nueva etapa, otro giro no solicitado a la vida. Espero ser capaz de lograrlo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Elecciones

Ayer domingo 22, me presenté a las ocho de la mañana en el colegio electoral que me había tocado, para ser suplente de presidencia de mesa, tan contenta creyendo que me volvería a casa al cabo de un ratito, como ya me había pasado dos veces más en otras ocasiones. La pena que puede caer por no cumplir con el deber es de cárcel, y por eso creí que no faltaría el titular. Pues faltó, por lo que me dijeron, probablemente había dado a luz, con lo que no podía menos que alegrarme por ella.

Así pues, me quedé a cumplir con mi deber. Ya había tenido ocasión de ser presidente de mesa hace unos años y algo recordaba, pero no me habían dado libro de instrucciones, ni cursillo acelerado de cómo ser presidenta de mesa electoral y no morir en el intento.

De entrada la mesa se constituyó media hora más tarde de la hora oficial, al no tener los impresos y listados necesarios, ya que los tenía la titular. Había unos cuantos votantes madrugadores, todos ellos eran personas de más de 60 años, que esperaban un poco impacientes ante la mesa, mientras veían cómo en las otras ya votaban con normalidad. Sin embargo no hubo ninguna incidencia en mi mesa.

Tuve la inmensa suerte de estar rodeada de personas magníficas, que se habían tomado con buen humor el trabajo que nos había tocado. Nos reímos, hablamos, contamos muchas anécdotas y entablamos una relación que espero vaya a más con el tiempo, sobre todo porque somos vecinos. Por cierto, es increíble la cantidad de gente que no conocía. Al mismo tiempo, miraba a las otras mesas, todos con caras serias, mirándonos con un puntito de envidia por el buen humor reinante, y de vez en cuando alguno se acercaba a charlar con nosotros.

Para no aburriros con los detalles os diré que llegué a mi casa a la una de la madrugada, agotada, con un dolor de cabeza enorme y decidida a negarme en redondo a volver otro año más.

De algo me sirvió estar todo el día allí, dejé de pensar en mi angustia, en mi miedo y en mi dolor. Cuando salí a la una de los juzgados, de entregar los resultados de la votación, cayó sobre mí como una losa la realidad que me espera.

domingo, 22 de mayo de 2011

La angustia

Ya está confirmado, el padre de mis hijos ha iniciado las acciones para conseguir la custodia compartida de mi hijo pequeño. Seis años después del divorcio.

Yo estoy en contra de las custodias compartidas, creo que lo único que se consigue es desestabilizar a los hijos, y hacer más evidentes aún las divergencias de educación y de principios, confundiéndoles. No entraré en ello, si el juez decide que así debe ser, será. Pero mientras tanto, la angustia y el sufrimiento no me los quita nadie. Me destroza si me lo quita, mi hijo es  la razón más poderosa para levantarme por las mañanas.

Como decía en la entrada anterior, no hay paz ni sosiego, es como si la vida me hubiera puesto en una máquina de pinball y me lanzara continuamente de un obstáculo al otro, rebotando sin poder controlar y sin tener la clave para pararla.

martes, 10 de mayo de 2011

Trabajo

Qué difícil es tener un poco de paz en la vida, o para ser clara, que la vida me de un respiro. Llevo una temporada agotadora, triste, perdiendo poco a poco la esperanza de mejorar. Empiezo a contaros lo menos grave, lo que puedo afrontar sin que me hunda del todo. Uno de los temas en los que más estoy esforzándome es en conseguir un trabajo. Cierto que son malos tiempos para ello, y mucho más para una mujer con mi edad. Si los jóvenes no encuentran, yo menos. Pero lo intento, y para ello voy sembrando semillitas, aquí y allá. Os he ido contando alguna cosa, como por ejemplo lo de la oposición a la que fui a examinarme a Barcelona. Bueno pues el resultado es que me quedé a las puertas, casi me dejan pasar, pero en algún lado había que poner el límite y fue, por no mucho, por encima de mi nota. Una puerta cerrada, de momento, hasta que haya otra oportunidad, que seguiré aprovechando mientras me dejen.

A cuento del trabajo, hace dos días, alguien me comentó el motivo de que no me admitieran en uno de los puestos de trabajo a los que me presenté. Me ha hecho pensar mucho. Por lo visto, la imagen que di no les gustó, pensaron que sería una persona conflictiva. Reconozco que la imagen que proyecto a los demás no corresponde con lo que soy realmente. Parezco muy segura de mí misma, con las ideas muy claras, incluso a veces puedo parecer altiva. Y nada más lejos de la realidad, lo que esconde todo eso es miedo. Miedo a no valer, a no saber responder, a no conocer. Y me obceco, y en ese momento no soy capaz de pensar con claridad cuál es el objetivo y que debo amoldarme a lo que veo, no a lo que yo creo, sabiendo que yo estoy equivocada. Es como si de entrada les dijera que no me importa que no me den el trabajo, cuando en realidad estoy deseando que lo hagan, y sabiendo que si lo lograra sería una trabajadora responsable y entregada. Pero…. no lo hago bien, me cierro yo sola las puertas. Y saber esto duele. Pero aprenderé, ya lo creo que aprenderé. Y por ello agradezco que me lo contaran, porque haré todo lo posible por remediarlo.

Ahora tengo dos proyectos en marcha, uno dar clases particulares, y el otro, el más interesante, ayudar a los ancianos en casa, tanto para las cosas del día a día, como en la estimulación cognitiva. Es lo que más me gustaría que saliera bien. Ya he ido a hablar con algún médico y me han comentado cómo hacerlo, y en ello estoy. Tengo material preparado y mucha ilusión. Sobre esto os iré contando.





viernes, 6 de mayo de 2011

Cumpleaños de mi hija

Esta semana mi hija ha cumplido 21 años!

Cómo pasa el tiempo, es increíble. No diré que me parece que fue ayer cuando nació, pero sí antes de ayer. Se ha convertido en una mujer preciosa, que vive la vida plenamente, que disfruta de todo lo que encuentra. Y me hace sentir muy orgullosa ver como camina por la vida segura de sí misma, feliz de lo que es y de lo que tiene, trabajando cada día para llegar más allá.


Entre otras cosas, le he querido regalar el poema de Víctor Hugo, Te deseo..., impreso , y le ha encantado, espero de corazón que le sirva a lo largo de su vida. Y  me ha pedido que le hiciera su tarta de cumpleaños. Tarta de nata y fresas, mmmm ... Creo que les va a gustar, si es que llegan a tiempo y no se les cae toda la nata con el calor!

lunes, 25 de abril de 2011

Hoy




Hoy toda dicha posible quizá sea
habitar en la estéril esperanza.
 
 
Antonio Gala, La Acacia

martes, 29 de marzo de 2011

Solidaridad escolar

El viernes 25, el cole de mi hijo celebró el Mercadillo de Solidaridad, como viene haciendo desde hace tiempo. Consiste en recoger juguetes, libros, cd’s, juegos, muñecos, y multitud de cosas en buen uso, que los padres aportan (se supone que con el consentimiento de sus hijos, puesto que son sus juguetes en desuso). El dinero que se recauda se destina a distintos proyectos en los que se lleva trabajando y colaborando desde hace ya unos años. Se supone que los padres les dan unos euros a sus hijos, poquitos, para que los utilicen, pero sabemos que los niños llevan de sus ahorros por si encuentran algo que les guste mucho

Al mismo tiempo, hay un puestecito para vender zumos, agua y un surtido de pequeños bollitos, a un precio módico. Este año me encontraba en él, junto con otra madre, y ha sido allí, observando, atendiendo a los pequeños, donde me he dado cuenta de lo mucho que tenemos que aprender de ellos.

He visto gestos de generosidad en los niños que salían felices con su compra en la mano, y que, no pudiendo contenerse, nos comentaban que eso que habían comprado era para su padre, o para su hermano pequeño, o incluso una niña de las pequeñas, que había comprado un juguete para el hermano pequeño de su mejor amiga. Todos ellos con una sonrisa radiante en la cara, felices de saber que iban a hacer feliz a alguien a quien querían.

Bien es cierto que nos comentaron de algún pequeño que lloraba amargamente al descubrir su peluche en brazos de otro niño y que no quería que se lo llevara. E incluso en ese caso, el niño que lo había comprado, devolvió el peluche a su dueño original. Espero que la mamá del niño no le regañe por llevar de vuelta el peluche que ella había donado, quizá sin que él lo supiera?

Pero los mejores momentos los he vivido en el puestecito, cuando he visto el compañerismo, la solidaridad, la generosidad, y la enorme educación que tienen los pequeños. Niños y niñas que nos enseñan mucho, si sabemos mirarles adecuadamente. Cómo compartían entre ellos los bollitos que compraban, dando la mitad al amigo. Cómo algunos compraban dos y su amigo, que le esperaba, ajeno a todo, le miraba con cara de agradable sorpresa al recibirlo de regalo de sus manos. Casos como éste que acabo de contar, hubo muchos. Otras veces eran niños que no tenían suficiente dinero y allí estaban sus amigos para prestarles lo que les faltara, sin dudar, sin cuestionarse nada.

Destacar la educación de los niños. No diré que todos, no voy a mentir, pero sí que la inmensa mayoría de ellos hicieron gala de una educación exquisita cuando nos pedían lo que deseaban, o cuando esperaban su turno, cosa que no es fácil entre niños y menos aún siendo una golosina lo que quieren obtener.

Lo más bonito de todo, sin dudarlo ni un segundo, fueron las brillantes sonrisas que todos ellos lucían en un día en el que, sin saber muy bien cuál era la finalidad de lo que estaba sucediendo, hacían gala de enorme solidaridad con sus amigos y compañeros.