viernes, 3 de junio de 2011

Reinventarme

Nada ha cambiado, sin embargo lo veo diferente. Es la perspectiva que da el tiempo. Ayer hablé con el que va a ser mi abogado, y me ha gustado mucho. Nada de paños calientes, la realidad cruda, las opciones sin florituras y poniéndonos en el peor de los casos. Asunción de la realidad, opciones, pros y contras, y a seguir luchando. Hay algo que tengo muy claro, aún en la peor de las situaciones, prima el bienestar de mi hijo, aunque me duela. Y en eso estoy.

Esta mañana fui a entregar los papeles para un trabajo de intérprete de francés, es el tercer año que los presento, a ver si es cierto esto de que a la tercera va la vencida! Y cuando volví a casa, después de visitar a una amiga y hacer otras cosas, era ya mediodía. La mañana ha sido soleada, pero no calurosa. El sol ha estado presente e iluminaba sin cegar, era cálido. Al llegar a casa y bajar del coche me ha llegado el olor que me recuerda que el verano ya está aquí. Olor a pino, a madera, a hierba, y matizándolos todos, predominando sin ahogarlos, el de la pimienta. Me embriaga ese aroma. Ojalá pudiera envasarlo para conservarlo conmigo siempre! La foto es del árbol de casa que lo produce, la falsa pimienta. Tarde o temprano, me iré de aquí, y quisiera poder llevarlo conmigo. Desde que desperté a la vida de nuevo, hace cinco largos años, es el aroma que me recuerda que estoy viva y que merece la pena seguir estándolo.

Siento que dejo atrás parte de la angustia, que me renuevo para reinventarme otra vez. Reúno fuerzas para afrontar otra nueva etapa, otro giro no solicitado a la vida. Espero ser capaz de lograrlo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Elecciones

Ayer domingo 22, me presenté a las ocho de la mañana en el colegio electoral que me había tocado, para ser suplente de presidencia de mesa, tan contenta creyendo que me volvería a casa al cabo de un ratito, como ya me había pasado dos veces más en otras ocasiones. La pena que puede caer por no cumplir con el deber es de cárcel, y por eso creí que no faltaría el titular. Pues faltó, por lo que me dijeron, probablemente había dado a luz, con lo que no podía menos que alegrarme por ella.

Así pues, me quedé a cumplir con mi deber. Ya había tenido ocasión de ser presidente de mesa hace unos años y algo recordaba, pero no me habían dado libro de instrucciones, ni cursillo acelerado de cómo ser presidenta de mesa electoral y no morir en el intento.

De entrada la mesa se constituyó media hora más tarde de la hora oficial, al no tener los impresos y listados necesarios, ya que los tenía la titular. Había unos cuantos votantes madrugadores, todos ellos eran personas de más de 60 años, que esperaban un poco impacientes ante la mesa, mientras veían cómo en las otras ya votaban con normalidad. Sin embargo no hubo ninguna incidencia en mi mesa.

Tuve la inmensa suerte de estar rodeada de personas magníficas, que se habían tomado con buen humor el trabajo que nos había tocado. Nos reímos, hablamos, contamos muchas anécdotas y entablamos una relación que espero vaya a más con el tiempo, sobre todo porque somos vecinos. Por cierto, es increíble la cantidad de gente que no conocía. Al mismo tiempo, miraba a las otras mesas, todos con caras serias, mirándonos con un puntito de envidia por el buen humor reinante, y de vez en cuando alguno se acercaba a charlar con nosotros.

Para no aburriros con los detalles os diré que llegué a mi casa a la una de la madrugada, agotada, con un dolor de cabeza enorme y decidida a negarme en redondo a volver otro año más.

De algo me sirvió estar todo el día allí, dejé de pensar en mi angustia, en mi miedo y en mi dolor. Cuando salí a la una de los juzgados, de entregar los resultados de la votación, cayó sobre mí como una losa la realidad que me espera.

domingo, 22 de mayo de 2011

La angustia

Ya está confirmado, el padre de mis hijos ha iniciado las acciones para conseguir la custodia compartida de mi hijo pequeño. Seis años después del divorcio.

Yo estoy en contra de las custodias compartidas, creo que lo único que se consigue es desestabilizar a los hijos, y hacer más evidentes aún las divergencias de educación y de principios, confundiéndoles. No entraré en ello, si el juez decide que así debe ser, será. Pero mientras tanto, la angustia y el sufrimiento no me los quita nadie. Me destroza si me lo quita, mi hijo es  la razón más poderosa para levantarme por las mañanas.

Como decía en la entrada anterior, no hay paz ni sosiego, es como si la vida me hubiera puesto en una máquina de pinball y me lanzara continuamente de un obstáculo al otro, rebotando sin poder controlar y sin tener la clave para pararla.

martes, 10 de mayo de 2011

Trabajo

Qué difícil es tener un poco de paz en la vida, o para ser clara, que la vida me de un respiro. Llevo una temporada agotadora, triste, perdiendo poco a poco la esperanza de mejorar. Empiezo a contaros lo menos grave, lo que puedo afrontar sin que me hunda del todo. Uno de los temas en los que más estoy esforzándome es en conseguir un trabajo. Cierto que son malos tiempos para ello, y mucho más para una mujer con mi edad. Si los jóvenes no encuentran, yo menos. Pero lo intento, y para ello voy sembrando semillitas, aquí y allá. Os he ido contando alguna cosa, como por ejemplo lo de la oposición a la que fui a examinarme a Barcelona. Bueno pues el resultado es que me quedé a las puertas, casi me dejan pasar, pero en algún lado había que poner el límite y fue, por no mucho, por encima de mi nota. Una puerta cerrada, de momento, hasta que haya otra oportunidad, que seguiré aprovechando mientras me dejen.

A cuento del trabajo, hace dos días, alguien me comentó el motivo de que no me admitieran en uno de los puestos de trabajo a los que me presenté. Me ha hecho pensar mucho. Por lo visto, la imagen que di no les gustó, pensaron que sería una persona conflictiva. Reconozco que la imagen que proyecto a los demás no corresponde con lo que soy realmente. Parezco muy segura de mí misma, con las ideas muy claras, incluso a veces puedo parecer altiva. Y nada más lejos de la realidad, lo que esconde todo eso es miedo. Miedo a no valer, a no saber responder, a no conocer. Y me obceco, y en ese momento no soy capaz de pensar con claridad cuál es el objetivo y que debo amoldarme a lo que veo, no a lo que yo creo, sabiendo que yo estoy equivocada. Es como si de entrada les dijera que no me importa que no me den el trabajo, cuando en realidad estoy deseando que lo hagan, y sabiendo que si lo lograra sería una trabajadora responsable y entregada. Pero…. no lo hago bien, me cierro yo sola las puertas. Y saber esto duele. Pero aprenderé, ya lo creo que aprenderé. Y por ello agradezco que me lo contaran, porque haré todo lo posible por remediarlo.

Ahora tengo dos proyectos en marcha, uno dar clases particulares, y el otro, el más interesante, ayudar a los ancianos en casa, tanto para las cosas del día a día, como en la estimulación cognitiva. Es lo que más me gustaría que saliera bien. Ya he ido a hablar con algún médico y me han comentado cómo hacerlo, y en ello estoy. Tengo material preparado y mucha ilusión. Sobre esto os iré contando.





viernes, 6 de mayo de 2011

Cumpleaños de mi hija

Esta semana mi hija ha cumplido 21 años!

Cómo pasa el tiempo, es increíble. No diré que me parece que fue ayer cuando nació, pero sí antes de ayer. Se ha convertido en una mujer preciosa, que vive la vida plenamente, que disfruta de todo lo que encuentra. Y me hace sentir muy orgullosa ver como camina por la vida segura de sí misma, feliz de lo que es y de lo que tiene, trabajando cada día para llegar más allá.


Entre otras cosas, le he querido regalar el poema de Víctor Hugo, Te deseo..., impreso , y le ha encantado, espero de corazón que le sirva a lo largo de su vida. Y  me ha pedido que le hiciera su tarta de cumpleaños. Tarta de nata y fresas, mmmm ... Creo que les va a gustar, si es que llegan a tiempo y no se les cae toda la nata con el calor!

lunes, 25 de abril de 2011

Hoy




Hoy toda dicha posible quizá sea
habitar en la estéril esperanza.
 
 
Antonio Gala, La Acacia

martes, 29 de marzo de 2011

Solidaridad escolar

El viernes 25, el cole de mi hijo celebró el Mercadillo de Solidaridad, como viene haciendo desde hace tiempo. Consiste en recoger juguetes, libros, cd’s, juegos, muñecos, y multitud de cosas en buen uso, que los padres aportan (se supone que con el consentimiento de sus hijos, puesto que son sus juguetes en desuso). El dinero que se recauda se destina a distintos proyectos en los que se lleva trabajando y colaborando desde hace ya unos años. Se supone que los padres les dan unos euros a sus hijos, poquitos, para que los utilicen, pero sabemos que los niños llevan de sus ahorros por si encuentran algo que les guste mucho

Al mismo tiempo, hay un puestecito para vender zumos, agua y un surtido de pequeños bollitos, a un precio módico. Este año me encontraba en él, junto con otra madre, y ha sido allí, observando, atendiendo a los pequeños, donde me he dado cuenta de lo mucho que tenemos que aprender de ellos.

He visto gestos de generosidad en los niños que salían felices con su compra en la mano, y que, no pudiendo contenerse, nos comentaban que eso que habían comprado era para su padre, o para su hermano pequeño, o incluso una niña de las pequeñas, que había comprado un juguete para el hermano pequeño de su mejor amiga. Todos ellos con una sonrisa radiante en la cara, felices de saber que iban a hacer feliz a alguien a quien querían.

Bien es cierto que nos comentaron de algún pequeño que lloraba amargamente al descubrir su peluche en brazos de otro niño y que no quería que se lo llevara. E incluso en ese caso, el niño que lo había comprado, devolvió el peluche a su dueño original. Espero que la mamá del niño no le regañe por llevar de vuelta el peluche que ella había donado, quizá sin que él lo supiera?

Pero los mejores momentos los he vivido en el puestecito, cuando he visto el compañerismo, la solidaridad, la generosidad, y la enorme educación que tienen los pequeños. Niños y niñas que nos enseñan mucho, si sabemos mirarles adecuadamente. Cómo compartían entre ellos los bollitos que compraban, dando la mitad al amigo. Cómo algunos compraban dos y su amigo, que le esperaba, ajeno a todo, le miraba con cara de agradable sorpresa al recibirlo de regalo de sus manos. Casos como éste que acabo de contar, hubo muchos. Otras veces eran niños que no tenían suficiente dinero y allí estaban sus amigos para prestarles lo que les faltara, sin dudar, sin cuestionarse nada.

Destacar la educación de los niños. No diré que todos, no voy a mentir, pero sí que la inmensa mayoría de ellos hicieron gala de una educación exquisita cuando nos pedían lo que deseaban, o cuando esperaban su turno, cosa que no es fácil entre niños y menos aún siendo una golosina lo que quieren obtener.

Lo más bonito de todo, sin dudarlo ni un segundo, fueron las brillantes sonrisas que todos ellos lucían en un día en el que, sin saber muy bien cuál era la finalidad de lo que estaba sucediendo, hacían gala de enorme solidaridad con sus amigos y compañeros.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Mi nuevo coche

Quiero presentaros mi nuevo coche, que no mi coche nuevo. No nos confundamos, este nuevo coche tiene más años que el que yo tenía, es un coche antiguo, pero no viejo. Tiene más años pero muchos menos kilómetros, siempre ha estado cuidado, en garaje, protegido, y casi nunca usado. Y está mejor que el mío, que tiene menos años pero que ha trabajado mucho. Y además, el mío, al cumplir los diez, empezó a fallar por todas partes. Lo que me decidió fue que mi hijo se quedara con un trozo de varilla metálica en la mano, y aún no sabemos de dónde es. Vamos, que se me caía a trozos!

En fin, que era momento de cambiar. Y tuve la inmensa suerte de tener un amigo que quería desprenderse de su coche. No lo usaba, no le gustan los coches y, al no quererlo sus hijos, me lo ofreció. Me lo regaló. Y cómo decir que no a una oferta así?? Por supuesto que acepté agradecida, y sólo tuve que ir a buscarlo, eso sí, a Mallorca. Un viaje en ferry de casi diez horas, bien provista de mis pastillas contra el mareo, y dos horas de conducción nocturna, que para mí es una proeza, ya que soy como un topito cuando oscurece.

Pero al fin lo conseguí, orgullosa de mi heroicidad y con un nuevo coche que, de momento, se está portando muy bien. Os muestro como es por dentro ...



lunes, 14 de marzo de 2011

Japón

Poco o nada puedo hacer desde aquí, salvo desear con toda mi ser que todo termine, que tengan la fuerza necesaria para rehacerse, que el dolor no les paralice. Y como no tengo palabras para expresarlo, he tomado prestada esta imagen del blog de una gran persona, que refleja el sentir de muchos de nosotros.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Más tristeza


Edvard Munch - Weeping nude

No sé muy bien cómo expresar lo que tengo dentro, pero necesito hacerlo.

Hace unos días me comunicaron la muerte de una persona que conocía y a la que apreciaba mucho. No es que fuéramos grandes amigas, pero sí que éramos más que conocidas. La última vez que la vi fue hace pocos meses en un centro comercial, con prisas, nos saludamos, nos dijimos que las cosas iban bien, y como siempre, quedamos en llamarnos y charlar tranquilamente un día. No lo hicimos.

La noticia de su muerte ha sido un mazazo. Una mujer de mi edad, guapa, buena e inteligente, se ha suicidado. Ha decidido poner fin a su vida agotada, desesperada, atormentada, sin ilusiones ni esperanzas. Sé que se sentía sola, eso me decía, que buscaba el amor, huir de la soledad, entregar todo lo que tenía dentro; que deseaba vivir feliz con un hombre que la quisiera. Y no lo encontró.

Buscó donde no debía, fuera de sí misma, y fuera es la selva si no estás bien dentro. No pudo, no supo, o no quiso mirar dentro. Y los demás no supimos ayudarla.

Ya no importa, decidió terminar. Y eso sí lo ha logrado.

Tengo una profunda tristeza por todos nosotros, por la insensibilidad con la que nos rodeamos; por el egoísmo que permitimos que nos envuelva; por el desprecio hacia el dolor de los demás con el que vivimos; y sobre todo, siento tristeza por la incomunicación del ser humano.

Nos gusta ser así?