domingo, 12 de enero de 2014

Raíces al viento

A veces, cuando admiras mucho el trabajo de alguien crees que si te diriges a él, le molestarás con tus tonterías, o que tiene tantos admiradores que pasarás desapercibido, y sin embargo, te gustaría tanto poder conocerle, hablar con él, mirarle y disfrutar de su conversación…

Pues eso me ha pasado a mí. Desde hace unos años sigo un blog magnífico. Siempre estoy pendiente de las publicaciones, lo leo casi con avidez, y siempre, indefectiblemente, me emociona. Nunca es la misma emoción, siempre son distintas. Risa, sorpresa, enfado, alegría, seriedad, pena, compasión, bondad, rabia…y llanto. Sus palabras a veces me hacen llorar, me veo reflejada en ellas y me obligan a hacer introspección. Ese blog del que os hablo se llama Sin latidos.

Un día, no hace demasiado, leí que había publicado su primera novela. Me sorprendió a medias, quizá considero que es el paso lógico de quien escribe relatos cortos, o no… Pero lo hizo, y empecé a darle vueltas. Yo quería leerla, pero la timidez, el no saber cómo pedirlo, no dónde, que ya lo dice muy claro en su blog, sino cómo, me retrasaban el placer de leerlo. Absurdo, verdad? Hasta que me decidí. Le escribí un correo solicitándole un ejemplar. Y muy amablemente, me contestó y de esa manera empezamos a hablar un poquito.

No os aburro más, el caso es que quedé con él para que me lo diera en mano y dedicado. Como él sabe, me voy a hacer presidenta de su club de fans…

El libro se llama Raíces al viento, y él, Nicolás Carrera Peña.

“Hay veces que la vida te cambia en un soplo, el mismo soplo que derrumba un castillo de naipes.

Y ya nada será igual.

Pero a veces se ha de morir para volver a vivir y, de una extraña manera, Alberto Tejada volvió a vivir”

Es un libro lleno de emociones. Cotidianas, extraordinarias, razonables y mágicas. No puedes sustraerte a ellas, te empapan y te atrapan. Y aprendes, sobre ti mismo, sobre los demás, sobre determinadas circunstancias de la vida. Como bien dice:

 “La vida no es complicada, simplemente nos la complicamos, queremos ser libres, decimos que somos libres,.., y sin embargo, lo único que hacemos en la vida es buscarnos cadenas…”

Es un canto a la esperanza y a la vida, a la paz del ser humano. Así lo he vivido yo al leerlo.

Si os apetece leerlo, sólo tenéis que pedirlo  aquí, y sobre todo, disfrutadlo!!!